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Cuando doy gracias
Jesús dio gracias incluso antes de multiplicar los panes.


Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.net



Es fácil acostumbrarse a los regalos cotidianos.

La salud, la familia, el trabajo, la amistad o el simple hecho de despertar un nuevo día pueden parecer normales... hasta que un día faltan.

La gratitud tiene la capacidad de cambiar nuestra manera de mirar.

Quien agradece descubre bendiciones donde otros solo encuentran rutina.

Jesús dio gracias incluso antes de multiplicar los panes.



Agradeció antes del milagro.

Quizá ese sea también nuestro camino.

No esperar a que todo salga bien para agradecer.

Agradecer porque Dios sigue caminando con nosotros.

El corazón agradecido siempre encuentra razones para esperar.



Oración a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

Señor Jesús, que por amor derramaste tu Preciosísima Sangre para la redención del mundo, te adoramos y te damos gracias por el inmenso don de tu misericordia.

Purifica nuestro corazón, fortalece nuestra fe, renueva nuestra esperanza y haz que vivamos siempre unidos a Ti. Que tu Sangre preciosa nos proteja del mal, nos conceda la gracia de la conversión y nos impulse a ser testigos fieles de tu Evangelio. Te ofrecemos nuestras alegrías, trabajos y sufrimientos, para que, unidos a tu sacrificio, den fruto de santidad y amor.

María, Madre de la Iglesia, acompáñanos en nuestro camino hacia Cristo.

Amén.







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