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La Virgen María, ¿Es madre de todos?
La respuesta es mucho más grande de lo que parece.


Por: Alejandro Patron | Fuente: Catholic.Net



Recuerdo que de pequeño mi mamá me dijo algo que me dejó pensando por días:

“Ella es mamita María… también es tu madre”. Y yo, con toda la lógica de niño, pensé:

“¿Cómo? ¿Tengo dos mamás?”

Conforme fui creciendo, esa duda no desapareció… más bien evolucionó: ¿Por qué los católicos decimos que la Virgen María es nuestra madre? ¿Es solo una forma bonita de hablar… o realmente tiene un significado más profundo?

La respuesta es mucho más grande de lo que parece.



 

1. Jesús mismo nos la regaló como Madre.

El momento más importante ocurre en la cruz.

En el Evangelio de Juan (19, 26-27), Jesús, en medio de su sufrimiento, mira a su madre y al discípulo amado y dice: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” - “Ahí tienes a tu madre”

Y no, no fue solo un tema logístico para que alguien cuidara de María.



La Iglesia ha entendido que en ese discípulo estamos representados todos nosotros. Es decir, en ese momento, Jesús no solo estaba pensando en Juan… estaba pensando en ti y en mí.

Nos estaba regalando a su madre como madre nuestra.

 

2. Si Cristo es la cabeza… nosotros somos su cuerpo.

Aquí entra algo que suena más “teológico”, pero que en realidad es muy lógico.

Si María es madre de Jesucristo, y Cristo es la cabeza de la Iglesia, entonces nosotros, que formamos parte de esa Iglesia, somos su cuerpo.

En pocas palabras: si ella es madre de la cabeza… también lo es de todo el cuerpo.

O sea, de nosotros.

No es una idea simbólica nada más. Es una relación real en el orden espiritual.

 

3. Una maternidad que no es física… pero sí real.

Aquí es importante entender algo: María no es nuestra madre en lo biológico, pero sí en lo espiritual.

Cuando dijo “sí” a Dios (lo que se conoce como el Fiat), no solo aceptó ser la madre de Jesús… también colaboró en el plan de salvación para todos nosotros.

Desde entonces, su papel no terminó. Sigue siendo madre.

Una madre que intercede, que acompaña, que cuida y que guía.

Así como estuvo con Jesús, también está con cada uno de nosotros en nuestro camino de fe.

 

Entonces… ¿sí tenemos dos mamás? Podríamos decir que sí… pero de manera distinta.

Una madre que te dio la vida…y otra que te acompaña para llevarte a la Vida eterna.

Y aquí está algo muy importante: María nunca viene a quitarle lugar a Dios. Al contrario, siempre te lleva hacia Él.

 

La Virgen María es una madre que no reemplaza… pero sí acompaña. Tal vez de niño no entendía cómo podía tener “otra mamá” pero hoy lo veo distinto.

Entiendo que Dios, en su amor, no quiso dejarnos solos. Nos regaló a su Hijo… y su Hijo nos regaló a su Madre.

Así que la próxima vez que escuches “María es tu madre”, no lo veas como una idea bonita.

Vívelo como lo que realmente es: un regalo.

Porque en este camino de fe, no caminamos solos…caminamos acompañados por una Madre que nos cuida, nos escucha y siempre nos lleva a su Hijo.







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