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Libre albedrío
¿de verdad puedo elegir mi vida si Dios ya tiene un plan?


Por: Alejandro Patrón | Fuente: Catholic.Net



Desde niño escuché siempre lo mismo: “Dios ya tiene un plan para ti”.

En casa, en la iglesia, en el catecismo… todos me repetían que antes de que yo existiera, Dios ya sabía todo de mí. Y entonces yo pensaba: Si Él ya sabe lo que voy a hacer… ¿de verdad puedo elegir?

Me parecía una contradicción tremenda: me dicen que soy libre, pero también que mi historia ya está escrita. ¿Cómo funciona eso? ¿Lo entendimos mal? ¿Nos lo enseñaron mal?

La respuesta me llegó muchos años después, y fue tan clara que me voló la cabeza.

Imagina que Dios es como Google Maps, ya hay una ruta marcada, un tiempo estimado, y hasta te avisa dónde hay tráfico y baches. Pero si te desesperas y decides doblar donde no debes o meterte por una calle cerrada, tu viaje se complica y tarda más.



Dios ya conoce la mejor ruta para que llegues a tu destino: amor, felicidad y salvación. Pero, por amor, respeta tus decisiones. Eso es el libre albedrío.

Jesús mismo, al hacerse humano, también tuvo libre albedrío.

  • En el desierto, pudo ceder ante las tentaciones del demonio… y decidió no hacerlo.
  • En Getsemaní, oró: “Padre, si es posible, que pase de mí este cáliz”. Pudo elegir huir, pero aceptó el plan perfecto de su Padre. Y gracias a eso, fuimos salvados.

El problema es que a veces vemos baches en el camino (dificultades, sacrificios, incertidumbre) y en vez de confiar en su ruta, en ese plan que esta diseñado especialmente para nosotros y nuestro crecimiento, damos esa vuelta que no debíamos y nos alejamos del destino que Dios quiere para nosotros.

El libre albedrío no es hacer lo que queramos sin pensar. Es un regalo de Dios para que, con amor, elijamos el camino de vuelta a casa.

Me ha tocado conocer a jóvenes que tienen esta imagen de un “Dios que controla todo”, un “Dios que permite cosas malas” o que “Hace lo que él quiera” y es que, en nuestra inmadurez humana y falta de fe, podemos ver una tormenta en donde Dios esta mandando lluvia para que crezcamos más fuertes y demos más frutos.



Te invito a que, desde tu libre albedrío, escojas a Dios, lo invites a tu vida, le des ese acceso completo a tu corazón, a tu mente y tu alma, y puedo asegurarte que la ruta que tomes será la que Dios tiene destinada para ti.

 







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