Confesarse ahora
Por: José María Montiu | Fuente: Catholic.net

El Papa Francisco puede caracterizarse como un Papa de la misericordia. Está insistiendo, constante e ininterrumpidamente, en la necesidad de confesarse. Así, por ejemplo, en su libro El nombre de Dios es misericordia, publicado durante el jubileo de la misericordia, afirmó: uno de los grandes objetivos del año jubilar en curso es que todos los fieles católicos nos confesemos. Por aquel entonces también declaró que la confesión ha de ocupar un lugar central en la pastoral de la Iglesia.
También el tiempo de Adviento, de preparación a la Navidad, nos habla de purificar el corazón, de convertirnos, de confesarnos. Por esto, para este tiempo litúrgico, nos viene como anillo al dedo la llamada a la confesión contenida en la bula papal “La esperanza no defrauda”, con la que el Santo Padre ha convocado el jubileo del 2025. Considero, pues, acto seguido, algunas de las ideas ahí contenidas.
La indulgencia plenaria jubilar es un importante don de Dios, que remueve los efectos residuales del pecado y nos permite descubrir la ilimitación de la misericordia divina. Para poder ganar esta indulgencia es necesario recibir el sacramento del perdón.
En la vida cristiana es muy importante la esperanza. Pero, pecamos. La esperanza, pues, ha de ser robustecida. De aquí que, el perdón divino haya de sostener y acompañar nuestra andadura. Para nuestro camino, resultan claves la conversión y el perdón. Ya el Señor empezó su predicación llamando a la conversión.
El Papa pide que nos confesemos, ya que esto es insustituible en el camino de la conversión: “Las Iglesias jubilares, a lo largo de los itinerarios y en la misma Urbe, podrán ser oasis de espiritualidad en los cuales revitalizar el camino de la fe y beber de los manantiales de la esperanza, sobre todo acercándose al sacramento de la Reconciliación, punto de partida insustituible para un verdadero camino de conversión. Que en las Iglesias particulares se cuide de modo especial la preparación de los sacerdotes y de los fieles para las confesiones y el acceso al sacramento en su forma individual”.
También nos dice: “La Reconciliación sacramental no es sólo una hermosa oportunidad espiritual, sino que representa un paso decisivo, esencial e irrenunciable para el camino de fe de cada uno. En ella permitimos que el Señor destruya nuestros pecados, que sane nuestros corazones, que nos levante y nos abrace, que nos muestre su rostro tierno y compasivo. No hay mejor manera de conocer a Dios que dejándonos reconciliar con Él (cf. 2 Co 5, 20), experimentando su perdón. Por eso, no renunciemos a la Confesión, sino redescubramos la belleza del sacramento de la sanación y la alegría, la belleza del perdón de los pecados”.
El Papa ha pedido a los Obispos que se sirvan del ministerio de los Misioneros de la Misericordia para perdonar y sembrar esperanza.
En definitiva, lo que ahora toca es confesarse.
Dr. José Mª Montiu de Nuix, Misionero de la Misericordia

















