«Estamos compartiendo posibilidades, sueños y planes»
Por: Paola Calderón Gómez | Fuente: CELAM

Monseñor Pierre Jubinville, obispo de la diócesis paraguaya de San Pedro Apóstol expresó su agradecimiento por el trabajo, dedicación, visión y perseverancia en la organización de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, efectuada en el mes de noviembre.
En nota dirigida a la Secretaría General del Consejo Episcopal Latinoamericano el prelado manifestó su beneplácito a nombre de la Iglesia paraguaya, porque la Asamblea Eclesial fue una oportunidad para celebrar y compartir presencialmente. «Hemos orado por nuestras Iglesias, por la Asamblea, por muchas personas cuyas vivencias, dolores y esperanzas, han sido testimoniadas en nuestros diálogos aquí, en México y en otros lugares,» afirmó.
La delegación de la Conferencia Episcopal paraguaya para la Asamblea Eclesial estuvo integrada por 14 personas. Doce de ellas se dieron cita toda la semana en la sede del episcopado en la ciudad de Asunción y otras dos se conectaron virtualmente. «Hemos participado en la mayor parte de los encuentros comunes de la Asamblea estando reunidos en la sala de reunión, y hemos compartido en los grupos cada una y cada uno conectándonos con nuestros aparatos personales,» agregó.
Un testimonio
Para el prelado la Asamblea Eclesial interpela el pensamiento y genera un llamado interior a la acción, un compromiso que se asume con la misma intensidad desde los diferentes caminos de consagración a Dios.
«Ya estamos sintiendo, gracias a este compartir a la vez cercano y continental, la inquietud que nos hace buscar los pasos que debemos dar para entrar resolutamente en este proceso sinodal. Pensamos en cómo llevar a nuestras Iglesias particulares en este movimiento. Ya estamos compartiendo posibilidades, sueños y planes que tendrán que pasar por más discernimiento y depuraciones. Esta Asamblea, como bien se ha dicho, no termina aquí. A nosotros nos deja a la vez alegres e inquietos«.
Realidades que interpelan
Monseñor Pierre Jubinville, es un religioso canadiense de la Congregación del Espíritu Santo, ha vivido en Paraguay desde 1991. Este 21 de diciembre cumple un año más de su camino de consagración al servicio de la Iglesia latinoamericana y caribeña.
Como parte de sus encargos pastorales ha estado muy vinculado a la pastoral indígena y campesina, además de colaborar en la formación y la animación de la fe comunitaria en Paraguay. Sus experiencias le han permitido hacer una serie de análisis que quedan consignados en las memorias de diversos acontecimientos eclesiales y de la vida religiosa del continente. Apreciaciones que ahora cobran vigencia por su carácter visionario y que no son más que el resultado de la observación de la realidad y el encuentro con la gente.
El retorno de la eclesiología es una de las dimensiones que planteó Monseñor Jubinville hace algunos años como una de las características del papado de Francisco. Ese deseo de acercar las preocupaciones de nuestros pueblos y las de la Iglesia, van más allá de los discursos, se trata de las actitudes y los gestos de un Pontífice que muestra un renovado interés por una eclesiología de comunión, intercambio y discernimiento, como la que se ha querido proponer con la realización de la primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, convocada por él y que en cada fase trabajó por superar el temor al debate y el planteamiento de diversas ideas que validaron la necesidad de compartir las dudas del pueblo de Dios desde la fe.
El camino apenas está iniciado se probará entonces en el tiempo nuestra capacidad como creyentes para ser y sentirnos Iglesia, para ser testigos de una primavera eclesial, donde todos son importantes y la fe es el cimiento que motiva cualquier compromiso con Dios y los hermanos.



















