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María, ¿La Mujer más Poderosa del Mundo? (Parte 1)
La Señora de Todos los Pueblos


Por: Luis Béjar Fuentes. | Fuente: Catholic.net



(Catholic.net, 30 de junio de 2016).- A principios de año me sorprendió la llamada de mi amigo José Manuel Canepa, quien me preguntó que si ya había leído el artículo de portada del National Geographic publicado en diciembre del 2015; le contesté que no, por lo que me sugirió que lo comprara y lo leyera, pues le había parecido muy interesante y sugestivo. No lo encontré durante varios días en la tienda que me indicó (HEB), ni en otras cadenas comerciales, pues ya se había agotado. Tuve que acudir a otro buen amigo, Eliud de la Cruz, quien es el encargado de sistemas de la compañía de ingeniería de mi querido amigo Ricardo Araujo, para que lo pudiéramos encontrar en internet, bajarlo e imprimirlo y leerlo con toda detención, encontrando en él, muchos elementos para un análisis detallado.

© National Geographic Society

En síntesis, el artículo escrito por Moureen Orth -al que le agrego los símbolos de interrogación- presenta el fenómeno humano más impresionante que he leído sobre una mujer: María, israelita nacida hace aproximadamente 20 siglos en un pequeño poblado llamado Nazaret, quien habiéndose declarado “la esclava del Señor” (Lc 1, 38) -siendo una de las vírgenes del templo- fuera la madre de Jesús en quien creemos en el orden de 1,254 millones de católicos (incluyendo a los ortodoxos), significando el 17.1% de la población mundial, estimada en el orden de los 7,350 millones a finales del 2015.

Es impresionante visualizar gráficamente sus apariciones, a partir del 1,531 en la que se le presenta en el Tepeyacac al indio Juan Diego, diciendo “…yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive” (NM, 26), hasta nuestros días, mostrando una clara incidencia en el último siglo, siendo en el orden de 2,000 reportadas en el mundo.



© National Geographic Society

© National Geographic Society

Vale la pena anotar que si en el Corán -libro sagrado del Islam- se menciona el nombre de Maryam (María) en 34 ocasiones, siendo conocida por los aproximadamente 1,600 millones de musulmanes que hay en el mundo; entonces la veneramos e invocamos su intercesión, buena parte de los ¡2,854 millones creyentes del padre Abraham (2 de cada 5)!



Tú y yo formamos parte del género humano que cubre la faz de la tierra, que como lo anotamos, en el 2015 fuimos en el orden de 7,350 millones de personas de todas las edades, razas, colores y religiones, incluyendo aquellos que se han declarado no creyentes,

Tú y yo nacimos de una mujer en cumplimiento con las leyes naturales de la vida, repetidas por milenios y por un sinfín de generaciones, a partir de la primera mujer y madre biológica de todos,

Tú y yo por nuestra experiencia de vida, sabemos y palpamos lo que es la maternidad y las huellas indelebles que han marcado nuestras vidas, siendo los ingredientes fundamentales el dolor que les causamos cuando nos dieron a luz y el amor y cuidados con que nos acompañaron, especialmente en los primeros años de nuestra existencia,

Tú y yo formamos parte de una familia, en un medio sociocultural específico, que nos aportó elementos claves para la definición de nuestra personalidad y la manera de relacionarnos con los otros, primero los más cercanos y luego los más alejados,
Tú y yo sabemos y hemos vivido en carne propia, que cuando algo no va bien en casa -ya sea salud, trabajo, problemas, etc.- ella, nuestra madre sufre, llora y se angustia, hasta que el hijo sane o se resuelva el problema que aquejaba a la familia; y sólo a partir de entonces, vuelve la paz y ¡el rostro de la madre se ilumina!

Dicho de otra manera, tú y yo compartimos como elemento común los orígenes y efectos de la maternidad, misma que se prolongará mientras permanezcan las leyes naturales y no alteremos el orden de las cosas.

Y, ¿a qué nos lleva todo esto?, te preguntarás…

Pues así de igual manera, ella, María “la mujer más poderosa del mundo” sigue mostrándonos a ti y a mí, y al mundo entero -con intervenciones extraordinarias como las reportadas- su preocupación, cuidado y amor maternal, al ver que las cosas no van bien con nosotros la “familia humana” compuesta a la fecha por 194 naciones. No es necesario hacer una lista de lo que actualmente no está funcionando, para darle la razón.

Pero, ¿de dónde y porqué esa preocupación de su parte, ya que sigue actuante y presente en medio de nosotros? La razón es que cuando su hijo Jesús estaba agonizando, clavado en la cruz, en medio de tormentos indescriptibles, volteó a verla y exclamó: “Mujer, he ahí a tu hijo” y luego le dijo a Juan, el único discípulo testigo presencial: “He ahí a tu Madre” (Jn 19: 26-27).

Los milagrosos aprobados a lo largo de la historia y reconocidos como científicamente inexplicables, comprueban fehacientemente sus intervenciones extraordinarias. De acuerdo a Michael O’Neill en su página denominada: “miracle-hunter.com”, sólo “un total de 22 apariciones a través de la historia han sido investigadas y recibieron aprobación del obispo”.

Sí, esta entrega de la Madre al hijo como herencia póstuma, que estuvo dirigida al apóstol Juan, ahora se prolonga a ti y a mí en lo individual, y a todos los hombres en lo general, especialmente en una de las apariciones aprobadas por la iglesia -después de un proceso riguroso de observación, evaluación y reflexión- en que se le apareció a Ida Peerdeman, en Ámsterdam Holanda durante 14 años (entre 1945 y 1959), dictándole 56 mensajes, en los que se presenta como La Señora de todos los Pueblos, Abogada, (aunque originalmente insistió en que debería ser proclamada Corredentora, Mediadora y Abogada).

No es el objeto ahora, el relatar la historia ni de explicar el contenido de dichos mensajes, a los que tú y yo tenemos acceso por internet (www.de-vrouwe.info/es); baste que a manera de síntesis te comente que se muestra como una Madre profundamente preocupada por los acontecimientos mundiales que afectan a todas las naciones, todos los pueblos; que sus mensajes han sido validados por una serie impresionante de profecías y predicciones que se han cumplido al pie de la letra; y que invita a todos los pueblos a unirse e impetrar, por medio de la oración dictada por Ella misma -recientemente corregida y aprobada por la Congregación de la Doctrina de la Fe- la intervención extraordinaria de su divino Hijo, recordando aquello de que “hagan lo que Él les diga” ( Jn 2, 5), con la promesa de que esto traerá al mundo la verdadera paz tan anhelada. Esta es la imagen pintada bajo sus indicaciones, y esta es la oración:

Señor Jesucristo,

Hijo del Padre,

manda ahora tu Espíritu

sobre la tierra.

Haz que el Espíritu Santo

habite en el corazón de todos los pueblos,

para que sean preservados de la corrupción,

de las calamidades y de la guerra.

Que la Señora de Todos los Pueblos,

la Santísima Virgen María,

sea nuestra Abogada.

Amén.

 

María, ¿La Mujer más Poderosa del Mundo? (Parte 2)

 







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